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“No somos todopoderosos, pero somos hermanos de los maltratados”

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Entrevista (Segunda parte)

* El gobierno de AMLO se está quedando sin dinero para inversión de la gran infraestructura nacional.

Por Adamina Márquez.

 

buzos (b).- ¿El nuevo Gobierno Federal va a acabar con la pobreza en México, tal como prometió Andrés Manuel López Obrador en su campaña política de 2018?

Aquiles Córdova Morán (ACM).- Los programas que está instrumentando el Presidente de la República son de transferencia monetaria directa a los que menos tienen. Puede haber variantes, pueden estar dirigidos a diferentes estratos, que pueden estar mejor elegidos; puede legitimarse más el derecho que tienen a recibir la ayuda; puede ser que se logre que la ayuda no se quede en el camino, como dice él, sino que le llegue íntegro a la gente. Todo eso yo no lo pongo en duda. Partamos del hecho de que se le está dando a la gente que sí lo necesita; que se está dando ayuda necesaria a la gente en la cantidad y el volumen que necesita; que está recibiendo ese apoyo por una vía en donde no se pierde ni un solo centavo en el camino. Démoslo por hecho. ¿Esto va a acabar con la pobreza? No; está demostrado en México y en el mundo; no es una cuestión ideológica ni de opinión.

Estos programas son casi tan viejos como andar en dos pies. Estos programas se han ensayado en muchos países con la misma idea: darle a la gente dinero para que se alimente, se cure, se eduque; lo que los expertos llaman a esto es incrementar el capital humano de cada quien y capacitarlo; ahora sí, con ese capital humano incrementado, abrirse paso para encontrar mejores empleos, mejores salarios, mejores condiciones para su propia existencia y, por tanto, se levante el nivel de vida de las masas. Esto dice la teoría; pero ésta, repito, ha sido puesta en práctica en muchos lugares y en México también. ¿Cuál ha sido el resultado? En México y en el mundo la pobreza no solo no se ha abatido con estos programas, ha crecido, hay estadísticas innegables. Aquí ya no estamos en una discusión de carácter teórico e ideológico; es una realidad. Estos programas no han sacado a nadie de la pobreza.

b.- ¿Qué ha ocurrido?

ACM.- Lo que tenía que ocurrir: la gente recibe ayuda, con ella consume, gasta como ella cree que le conviene gastar y, muchas veces, el tamaño de la ayuda apenas le alcanza para medio alimentarse y curarse; no para educarse, no para viajar al extranjero. Lo primero es lo primero, la gente solo consume en los bienes de todos los días y en lo más necesario; quizá en zapatos y ropa de mala calidad, etcétera. Ahí termina la ayuda.

Eso beneficia sobre todo a quienes producen y venden productos de primera necesidad. Esa demanda va a crecer mucho y quizá esas empresas crezcan y se multipliquen y den algunos empleos. Pero la gente, después de consumir ese dinero, se queda igual y sus hijos se van a quedar igual, se van a educar igual y la pobreza se va a reproducir. Esto lo puedo ver yo teóricamente pero, repito, está demostrado a escala planetaria.

El problema no concluye ahí. Tenemos que preguntarnos cuánto cuestan estos programas. Lo vemos ahora: el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2019 borró de un plumazo el Ramo 23 que integraba los proyectos anteriores; contenía partidas, dinero para las obras de la gente, que es donde se ha centrado el trabajo de Antorcha para financiar escuelas, techados en las canchas, pavimentos, drenajes, obras de electricidad, hospitales, casas de salud, clínicas; para financiar una infraestructura que la gente aprecia y necesita y, en consecuencia, mejora al capital humano.

Lo vemos en Tecomatlán. Aquí no hay analfabetismo, tampoco desempleo, no hay hambre. Tecomatlán es un municipio chico pero sus habitantes tienen empleo y los nuevos empleos que se crean tienen que traer gente de fuera; desempleados de la Montaña de Guerrero y de la Mixteca Alta de Oaxaca vienen a trabajar a Tecomatlán. ¿Por qué? Porque la obra que se ha hecho aquí ha levantado el nivel de vida de la gente; la ha educado, la ha curado y le ha permitido, realmente, mejorar sus condiciones de vida.

Esto no va a ocurrir con el PEF 2019 porque esa partida desapareció. ¿Dónde está ese dinero? Pues se va a los programas de transferencia monetaria directa. Aquí hay otro daño; no es solo que el programa no funcione, sino que se está llevando el dinero que ya no va a donde sí pudiera beneficiar a la gente.

Hay un tercer daño. El gobierno de AMLO se está quedando sin dinero para inversión de la gran infraestructura nacional. Sus proyectos son el Tren Maya, la Refinería de Dos Bocas, Veracruz; el Canal Seco de Tehuantepec y sembrar un millón de árboles en el trópico. Economistas competentes han dicho que esos programas son inviables, que no le van a resolver el problema a la gente, y menos son atractivas inversiones para el capital. Por lo tanto, se está anunciando que el producto interno bruto (PIB) en este año quizá no rebase el 1.5 por ciento. Algo muy lejos de lo que el país necesita y de lo que el propio Presidente ofreció: el cuatro por ciento; estamos en el 1.5 por ciento, según los mejores augurios. Hay quienes dicen que vamos a decrecer porque no hay inversión pública. ¿Dónde está el dinero? Conclusión: el país pierde por todos lados con los programas de trasferencia monetaria.

b.- ¿Antorcha está en contra de que sus afiliados reciban ese dinero? Me refiero a los apoyos de transferencia monetaria.

ACM.- Indudablemente, no. Eso sería un error político y una injusticia para la gente. La población tiene necesidades y si no le van a dar escuela ni medicina ni pavimento, pues siquiera que reciba el dinero. Solo quiero aclarar una cosa: a la gente no le está dando dinero López Obrador, sino que les está devolviendo el dinero que el pueblo pagó con sus impuestos.

Es cierto que algunos humildes van a recibir más dinero que el impuesto que han pagado; eso es cierto, pero yo no estoy hablando a escala individual, estoy hablando a escala social. A escala social nadie puede negar que el dinero que recolecta el gobierno, cuando menos del 60 al 70 por ciento, es dinero que recauda de los bolsillos de los contribuyentes. Entonces el dinero que regresa como ayuda monetaria es un dinero que la gente ha pagado previamente a través de sus impuestos. Por lo tanto, la gente no comete ningún acto de corrupción ni de cinismo cuando toma el dinero; aun así, sigue luchando con Antorcha Revolucionaria.

Yo le diría a nuestra gente: compañero antorchista, tú tienes derecho a las ayudas, a ésas y a muchas más. Si te niegan las demás (las obras), cuando menos agarra el dinero que te den; exige que te lo den, sí lo mereces. Pero eso no debes hacerlo a cambio de traicionar a tu verdadera organización, que es el Movimiento Antorchista.

b.- ¿Ha tenido Antorcha algún tipo de acercamiento o negociación con el Gobierno Federal con miras a resolver proyectos de obras y servicios que antes se atendían con el desaparecido Ramo 23?

ACM.- Solo ha habido una promesa del jefe de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados, Mario Delgado. La promesa fue sentarse a dialogar con Antorcha; promesa que no cumplió el diputado Delgado. Nos canalizó a Gobernación en donde nos recibió una subsecretaria con poca capacidad de resolución. Ha prometido que va a llamar a sus funcionarios y la última vez dijo que no se podía porque padecía bronquitis.

Yo siento que no hay seriedad, no hay voluntad. Me imagino que la línea del Presidente, cuando menos en esos niveles, no solamente está muy clara y están obligados, en efecto, a obedecerlo; si no están vigilados, están bajo lupa y no pueden salirse del guion, del libreto que les han dado: no atiendan las demandas del Movimiento Antorchista. Esto yo lo digo sin mala fe; lo digo sin amargura; lo digo porque ésa es la verdad. Pero a cambio de eso, yo digo: vamos a seguir insistiendo en que se atiendan las demandas de la gente. No por terquedad, no por desafío a nadie, sino porque la gente no puede quedarse tan desamparada. Antorcha no va a desamparar a su gente.

Nosotros sabemos qué es lo que a la gente le duele, porque hablamos con ella, porque nos reunimos con ella. Sabemos qué es lo que le urge y sabemos que está dispuesta a insistir, incluso como suelen decir a “terquearle al gobierno para que atienda sus demandas”. Antorcha está con ellos. Quisiera pensar que con el tiempo y con las lecciones que da la vida y la realidad, que son más penetrantes, más atendibles que las palabras o los argumentos lógicos, se va a entender que es un error dejar a la gente sin lo que verdaderamente necesita a cambio de algunos pesos que no la van a sacar de apuros. Quisiera pensarlo, pero no tengo manera de garantizar nada en ese terreno. La pelota queda en la cancha del poder público.

b.- Mientras no haya un diálogo, acercamiento, aceptación de que estas demandas son necesarias, ¿cuál será la estrategia de Antorcha?

ACM.- Seguiremos tocando las puertas de los funcionarios; seguiremos cumpliendo los requisitos, si es que nos piden requisitos, y cuando esto se agote tendremos que pasar a la protesta pública. La verdad –y esto lo digo más bien con cierta impotencia– un movimiento como nosotros y el pueblo mexicano, como todo pueblo, no tiene muchas opciones para defenderse frente a los poderes públicos; no tiene dinero, no tiene armas, no tiene prensa, no tiene amigos poderosos. ¿Qué otra cosa le queda al pueblo? ¿Cuál es la única fuerza que no le pueden quitar al pueblo? Es la fuerza de su número. Pero el número, la cantidad de gente pobre por sí sola tampoco es una fuerza si no se organiza, si no se unifica. La fuerza del número, cuando el número está disperso, es una fuerza casi igual a cero. Es necesario que el pueblo entienda y se unifique; que deje, como dijo alguna vez Trotsky, de ser polvo humano y se convierta en roca para que pueda realmente ejercer una acción efectiva en favor de lo que le pertenece, en favor de sus derechos fundamentales. Eso, dado que no hay muchas opciones, es lo que seguirá haciendo el Movimiento Antorchista.

En este sentido, yo le digo a toda la gente que en un momento dado, si está siendo tratada injustamente, atacada injustamente, calumniada, defenestrada injustamente, que debiera asomarse más a fondo, que debiera afinar su mirada y quizá sus métodos de investigación hacia nuestro movimiento; que nos conozcan, que no se sigan guiando por lo que se ha dicho, por lo que han oído en la televisión o en otros medios; que no sigan haciendo suyas acusaciones que no le constan porque no las han comprobado; que intenten comprobarlas; que intenten conocer al Movimiento Antorchista. Yo estoy seguro que si lo hacen, cuando nos conozcan les va a quedar claro que nosotros somos sus aliados y que en Antorcha hay una fuerza que quizás ellos –lo digo con toda modestia, pero muy racionalmente también– no tienen. Sumados con nosotros, esa fuerza se puede agrandar y, juntos, defendernos.

Al parecer, la vida nos está llevando a tener necesidades comunes de defensa y Antorcha, vuelvo a decirlo, tiende su mano a todo el que se sienta agredido. Aquí está Antorcha. No somos todopoderosos, pero somos hermanos de los maltratados, de los agredidos, de los calumniados, de los defenestrados, de los corridos, de todos los que hayan sido heridos. Nuestra mano está tendida. No queremos comprar apoyo de nadie; pedimos que nos conozcan y si después de conocernos creen que podemos ir juntos, la mano de Antorcha está abierta.

 

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