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Antorcha y su actividad cultural

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Por Daniel Osorio García 
Dirigente del Movimiento Antorchista en Quintana Roo

            El Movimiento Antorchista Nacional es una organización que ha luchado del lado de los más desprotegidos desde hace 45 años. Después de ser un puñado de antorchistas en la mixteca baja poblana, hoy trabajamos en las 32 entidades de la República y contamos en nuestras filas a más de 2 millones 500 mil ciudadanos. Cualquier persona, por muy humilde e ignorante que sea, puede darse cuenta si alguien sólo los utiliza o los engaña o si realmente les habla con la verdad y lucha a su lado por sus necesidades elementales. Si el antorchismo ha crecido y se ha fortalecido en todo el país ¿será por su mala fama, porque roba, engaña y maltrata a la gente?, ¿o será porque realmente lucha y trabaja por los pobres de este país? La respuesta es fácil: si Antorcha ha crecido y se ha fortalecido es precisamente porque obreros, colonos, maestros, campesinos, estudiantes, pequeños comerciantes entre otros sectores de la población, se han visto representados por Antorcha, se han dado cuenta que sólo unidos y organizados es como lograrán ser escuchados por las autoridades. La gente humilde se convence de la ventaja de ser parte de una organización de trabajo y de lucha como lo es Antorcha, cuando logramos la electrificación de una colonia humilde, cuando logramos la pavimentación de calles, instalación de drenaje, edificación de clínicas, escuelas, domos, albergues, etcétera, se demuestra que Antorcha lucha y trabaja en beneficio de los más desprotegidos de este país, y son ellos quienes disfrutan de estos logros.

            Pero los antorchistas no sólo nos dedicamos a organizar a la gente para resolver sus necesidades inmediatas, también trabajamos arduamente en su educación y politización, mediante el estudio de la sociedad, historia, filosofía y el conocimiento de la economía política. Antorcha realiza una intensa actividad cultural e impulsa el arte de manera permanente, pues es uno de los mecanismos para educar y formar a hombres nuevos, hacerlos más sensibles para que se puedan dar cuenta de la  realidad que vive nuestro país y, así, se vuelvan actores para poder cambiarla.

            Para que los posibles lectores de esta colaboración tengan una visión más clara de porqué el Movimiento Antorchista no sólo organiza a la gente para luchar por sus necesidades inmediatas, sino que, impulsa las actividades culturales y deportivas, me permito citar algunas ideas plasmadas en el libro El arte, arma para la liberación del hombre de nuestro Secretario General, el Ing. Aquiles Córdova Morán: “Lo que buscamos los antorchistas es curar a nuestro país de las diversas enfermedades de que adolece como son la corrupción, la pobreza, la insalubridad, la falta de trabajo y de vivienda, el hambre y la desnutrición, entre otros; queremos un país honesto, honrado, limpio, trabajador, progresista y, ante todo, equitativo en cuanto a la distribución de la riqueza nacional, un reparto justo y  no como sucede hoy día, donde sólo un puñado de gente goza de la riqueza que producimos todos, mientras la inmensa mayoría trabajadora se debate entre la enfermedad y la ignorancia”.

            La cultura mexicana es una de las más ricas del planeta porque es una de las pocas culturas que tienen raíces muy hondas en el tiempo. Se sabe perfectamente que los olmecas (3 mil años a. C.) ya eran artistas con la piedra, ya eran artistas con la madera e incluso, hasta con el oro; siglos antes de Cristo, florecieron muchos pueblos en lo que ahora es México: los tarascos, los olmecas, los toltecas, los huastecos, los totonacas, los otomíes, etcétera, quienes desarrollaron manifestaciones culturales variadísimas, riquísimas y que aún no han muerto. Lamentablemente nuestra cultura y su difusión no reciben la atención que merece. En Antorcha lo sabemos, por eso luchamos porque la gente humilde conozca sus raíces, conozca sus costumbres y sus tradiciones. Nosotros queremos un mundo en donde la cultura deje de ser mercancía, en donde el baile, la danza y el teatro dejen de ser negocio y se conviertan en actividades culturales que cualquiera pueda practicar.

            Porque este sistema todo lo corrompe, lo prostituye y lo vende, es necesario cambiar a los individuos que viven bajo él. Para lograr este país nuevo, sabio, diferente y superior que el antorchismo propone, es necesario formar hombres nuevos, individuos con otra mentalidad, con otra idiosincrasia, distinta a la que actualmente se le inyecta a los jóvenes.  Por ejemplo, en México no hay preocupación por inculcar valores, actitudes, por inculcar fórmulas de vivir que tiendan a la formación de la patria nueva; al contrario, se enseñan ideas que ayudan a profundizar y perpetuar los males de nuestra patria como el odio al trabajo, a la disciplina y al estudio, inculcan el deseo de la riqueza fácil, de la vida fácil y el placer barato. Es decir, a los jóvenes se les infunde la idea de que en este mundo se puede ser feliz y rico sin necesidad de trabajar ni esforzarse, solamente explotando al que se deje, explotando a los demás y aprovechándose de su ignorancia, de su indefensión y su pobreza.

            Pero en Antorcha estamos cultivando y desarrollando el arte, empezando por las expresiones artísticas que están más al alcance de nuestros recursos, pero haciéndolo con humildad, honradez y un verdadero espíritu reivindicador, pues el arte es una de las armas de liberación de la gente humilde y de toda la población en general. Muchos piensan que hacemos que la gente baile, cante o declame para que haya más mexicanos que se unan a nosotros; eso no es cierto, porque ver el arte sólo de esa manera sería un interés muy mezquino. El Movimiento Antorchista promueve la cultura con el deseo de convertir las potencialidades artísticas de nuestros compañeros en realidades y, cuando ese momento llegue, cuando sean capaces de producir verdadero arte, los que se habrán enriquecido, los que habrán ganado y los que se habrán transformado serán ellos mismos”.

             En 45 años de antorchismo y tras arduas jornadas artísticas, nuestros esfuerzos comienzan a dar frutos: miles de niños, jóvenes y adultos que practican arte se están transformando en mejores individuos. El alto necesario para revisar y valorar los resultados, son las Espartaqueadas Culturales que realizamos cada dos años, desde hace 24, en Tecomatlán, Puebla. Estos eventos tienen la intención de llevar cultura al pueblo marginado, aquel al que se le ha negado desde siempre el disfrutar de espectáculos folclóricos y cultura en general. En este evento, que duran una semana, se han reunido miles de artistas de diferentes disciplinas que, gracias a Antorcha, pueden practicar y disfrutar del banquete cultural en que se ha convertido la Espartaqueada.

            En estos momentos, antorchistas de todas las edades de todo el país, se preparan para participar en la XX edición de este evento, que se realizará del 2 al 10 de febrero. Esta vez, Tecomatlán espera recibir a poco más de 20 mil artistas que arribarán a los escenarios de la Atenas de la Mixteca, para demostrar sus capacidades y su talento. Me daría mucho gusto que ahora, cuando están de moda los reportajes sobre Antorcha en los grandes medios de comunicación, visiten Tecomatlán y vean el arte y la cultura que promueve la organización de los pobres de México. Allá nos vemos, vale.

 

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