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Entrevista | Abandono al campo provoca migración

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Por Juan Carlos Pool Contreras
 
En nuestro país cada año miles de personas dejan sus hogares en el campo y migran hacia centros urbanos, ya sea dentro de sus Estados o fuera del país. Quintana Roo no es la excepción, la mayoría de estas personas se desplazan para buscar nuevas oportunidades y mejorar sus vidas. Los pobladores de la zona maya que abarca los municipios de Felipe Carrillo Puerto, José María Morelos, Tulum y parte de Bacalar cuyos medios de subsistencia dependen de la agricultura, son particularmente vulnerables a las presiones que ejerce la migración. Están más expuestas, tienen una mayor dependencia de los recursos naturales y una habilidad limitada para confrontar los riesgos y manejarlos. No podemos ignorar a las familias que abandonan el azadón, el machete y la yunta, debido a que año tras año es menos lo que logran obtener de la misma parcela de tierra. Incluso cuando la cosecha es buena, deben luchar para sobrevivir.
En entrevista con Leydi Cadenas Sánchez, dirigente antorchista en el norte del Estado nos platicó sobre este tema que aqueja a toda la población.
-Cada año miles de trabajadores del campo se asientan en la ciudad, en su opinión, ¿a qué se debe este fenómeno?
La pobreza seguirá acrecentándose en todos los rincones de nuestro Estado si el Gobierno Estatal no toma las medidas pertinentes para hacerle frente a ese fenómeno, la difícil situación no cambiará con puros discursos o leyes por muy extritas y justas que parezcan en favor de los pobres; es indispensable que la “voluntad política” que pregonan nuestros gobernantes se materialice en acciones concretas, pero como nada de eso está sucediendo, por la gran barrera que lo impide y que da paso a la indiferencia e irracionalidad de nuestros gobernantes, lastimosamente, la situación está haciendo crisis y se va acrecentando día a día. Sin duda, los muchos discursos y la poca acción, sigue calando hondo, pues perjudicada mucho la estabilidad social de los pobres del campo, por ello, no es de extrañarse que muchos hombres y mujeres de campo abandonen sus hogares para probar suerte en la ciudad.
– Se dice que el 72 por ciento de la población rural abandonó sus hogares. ¿Qué tiene que ver la migración con la pobreza?
La vida en el campo es muy difícil, pero lo es más si el pueblo permanece ahí, por varias razones, entre esas, al no haber oportunidades, proyectos productivos ambiciosos que impulse y fortalezca la producción, mientras no se destine inversión para el desarrollo el campo, la vida seguirá siendo difícil; por otra parte, el desarrollo en la ciudad, en específico en el norte del Estado, propicia también la migración, según los últimos reportes, en nuestra entidad poco más del 72 por ciento de la población de la zona maya en lo que va de estos últimos años, se ha instalado en alguno de los 130 asentamientos irregulares que existen en Quintana Roo. De hecho, las personas que viven en el umbral de la pobreza extrema ya no están en la zona maya, como hasta hace 15 años, sino en estas zonas ubicadas en la periferia de las grandes ciudades turísticas, actualmente conocidas como cinturones de miseria.
– Entonces, más allá de las hermosas playas y suntuosos hoteles, ¿es difícil la vida en las colonias marginadas?
Este escenario desolador, por la falta de salarios justos, ha obligado a miles de personas a vivir en zonas de alto riesgo, porque al no tener los ingresos necesarios debido a la injusta distribución de la riqueza, ya que esta distribución es dispareja porque al trabajador que labora ocho horas o más no recibe el fruto de su trabajo del tiempo laborado; entonces, encontramos en las colonias populares y en las irregulares, las precarias condiciones en que viven los residentes quienes carecen de agua potable, drenaje y alumbrado público, mientras que los caminos de acceso son de terracería y están visiblemente deteriorados.
Desde luego, contrario a la creencia de que en nuestro Estado hay mucho empleo, que es una entidad bendecida con trabajo, resulta que lo que verdaderamente hay es una alta tasa de informalidad que señala que 47 personas de cada 100 buscan un empleo para obtener ingresos donde pueden, sin prestaciones sociales y con salarios verdaderamente bajos.
– ¿Consideras que el Gobierno del Estado está tomando las medidas adecuadas para contrarrestar las invasiones?
La pobreza, desigualdad, inseguridad, entre otros muchísimos problemas sociales, es resultado de este sistema injusto, de lo mal que se está distribuyendo las riquezas, por eso no debe sorprender a nadie las invasiones, porque es precisamente, resultado de la brecha de desigualdad, de la falta de oportunidades; este problema debe estar en la agenda de las autoridades para arreglarlo, pero no hay la preocupación. El gobierno y sus instituciones, muchas veces se rehúsan a intervenir y negociar con los propietarios de los predios para buscarle una salida a la problemática, sin embargo, estos sólo se limitan a decir que son respetuosos de la Ley y la propiedad privada, porque también está de por medio recursos económicos para regularizar y urbanizar, a eso se debe la negativa de las autoridades gubernamentales para no invertir un peso para mejorar el bienestar de los más necesitados.
La apreciación de los funcionarios estatales sobre las invasiones, prueba una vez más, que no hay disposición y ni les preocupa las necesidades de sus gobernados, pues abordan el tema para únicamente decir que las invasiones genera un desorden urbanístico y problemas tanto sociales como ambientales, no son capaces de realizar propuestas claras y viables para solventar las necesidades de certeza patrimonial para las familias en estas condiciones y así poder prevenir futuros incidentes donde la decisión de la autoridad encargada del “bienestar de todos” no sólo se reduzca al inhumano dictado de desalojo, sin importar el sufrimiento de miles de familias que con mucho esfuerzo y sacrificio han logrado edificar un pequeño patrimonio.
– ¿Con lo que menciona se podría decir que los ciudadanos ya no confían en el discurso de las autoridades de gobierno?
Cancún dejó de ser un paraíso desde hace muchos años, al menos de lado de las colonias populares y asentamientos irregulares, el proyecto de ciudad turística y vanguardia se perdió con el paso de los años, y las administraciones estatales se han ido alejando cada vez más de la ciudadanía e ignoraron sus necesidades, aunque se las gritaban a todo pulmón, y las cifras de pobreza y desigualdad hablan por sí solas.
A finales de 2023 la pobreza aumentó a 812 mil personas de una población de 1.8 millones que habita en los 11 municipios del Estado, de los cuales, el 35.3 por ciento son ciudadanos con carencias moderadas y 9.5 por ciento viven en pobreza extrema. Un gran porcentaje de la población en condiciones precarias habitan en colonias irregulares. En servicios básicos ni se diga, el número de personas asciende a 401 mil 816 personas que viven sin el servicio, como agua potable, drenaje y electricidad, esto representa el 21.4 por ciento de los habitantes que residen en el 18.8 por ciento de las viviendas de la entidad; es decir, 104 mil 785 inmuebles quedaron olvidados.
Así nuestra triste realidad, por ello, en Antorcha sigue firme la lucha para continuar trabajando en la concientización del pueblo trabajador, para crear una fuerza social vigorosa que pueda hacer frente a tales injusticias y lograr alternativas viables a este problema social. Desde esta modesta tribuna invito a todos los quintanarroenses para que se sumen a nuestras filas para emprender la lucha para que accedamos a mejores condiciones de vida y por la reivindicación de las familias trabajadoras.

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